Vuelvo de un fin de semana tranquilo y congestionado, me pongo a revisar lo ocurrido en estos tres días y me encuentro con que el blog de «El listillo informático», que sigo, ha desaparecido. Un rápido vistazo a otros blogs del gremio me da la respuesta, alucinante, terrible: un caradura sinvergüenza protagonista de una anécdota que nos contaba Privateer (el tipo de anécdota y el tipo de caradura que muchos hemos aguantado alguna vez, del tipo que nos da problemas en la tienda una vez al mes, más o menos) se ha dado por aludido. Ha descubierto el blog, ha sumado dos y dos (supongo que con ayuda de alguien) y se ha plantado delante de Privateer, palo de billar incluido, amenazándole. Con lo cual, el simpático caradura sinvergüenza ha pasado a ser un subproducto tristemente habitual de la carrera evolutiva para el que tengo una serie de adjetivos calificativos que, por respeto a los lectores de este blog, no escribiré. En cuanto a Paco, que parece así se llama el susodicho espécimen, sólo tengo algo que decirle, una frase que oí una vez a mi profesor de autoescuela:

Así te den por culo con una caña reseca partida en dos A LO LARGO.

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