Sistema seguro: te convencemos para que no lo uses

Mi novia estaba estos días intentando hacer una compra por internet pagando con tarjeta. Para el pago se usaba una pasarela de pago segura del banco de la tarjeta, y ahí empieza lo divertido. Resumiendo mucho, para poder usar la tarjeta necesita una clave especial, para lo cual necesita contratar un servicio adicional (y se supone gratuito) con el consiguiente desplazamiento al banco. Creyendo tenerlo ya todo solucionado, intenta volver a hacer la compra (con el habitual problema inicial al intentar usar un navegador que no era Internet Explorer) y tampoco puede, porque no vale con la tarjeta y la clave especial conseguida antes, debe habilitar la tarjeta para este tipo de operaciones a través de un 902 o de otra visita más al banco.

El resultado final era el previsible: tantas molestias y tanto tiempo gastado no compensa las ventajas del pago con tarjeta y la pasarela segura para una compra esporádica y ha optado por otra forma de pago.

Entiendo la necesidad de un sistema de pago seguro por internet, y más tal y como están las cosas, pero, ¿para conseguir esa seguridad hay que convertir en una odisea el que uno pueda utilizar ese sistema seguro? Luego dirán que el comercio electrónico no termina de arrancar en este país.

Lo del Internet Explorer me ha llegado, y no lo digo porque considere al Internet Explorer más o menos seguro que otros navegadores, sino porque ellos se ponen en plan paranoico total para darme la autorización para pagar con mi tarjeta a través de su pasarela de pago seguro, pero yo no puedo ponerme en modo paranoico y usar una distro live de Linux para poder realizar la compra sin el temor de que haya bichitos en mi sistema que me levanten los datos.

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