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¡Aparecen móviles en mi red!

Me aparecen teléfonos móviles en Red, en Windows 8.1 y 10. Desde hace tiempo. Al principio no le presté mucha atención, pues venían bastantes amigos a casa y les dábamos acceso a la wifi. Pero llevamos varias semanas de enclaustramiento monacal y los teléfonos siguen apareciendo. Sin embargo, al consultar el router, no aparecen ni en las direcciones dadas por DHCP ni en la tabla ARP. ¿De dónde salen?

Una búsqueda por Google del problema me ha dado a encontrar la solución por casualidad. Por casualidad, digo, porque estaba escondida entre las muchas páginas que visité y no he sido capaz de volver a encontrarla, así que me disculparéis que no ponga la fuente.

La solución ha sido desactivar el WPS del router. Tan simple como eso.

Nos vemos.

Classic Shell, menú Inicio normal para Windows 8

Va una muy breve para estas fechas. Soy usuario de Windows 8 desde que salió, pero con la interfaz Modern nunca he podido, ni siquiera con el ordenador conectado al televisor. Cuando empezaron a entrar equipos con W8 en la oficina, la pantalla de inicio se convirtió en motivo de quejas. El cambio de escritorio a pantalla de inicio, pulsar en un programa y vuelta a escritorio, que es donde se abre, supone dos cambios completos de la pantalla y hay a quien resulta molesto para la vista a lo largo del día.

Buscando soluciones de terceros para tener un menú inicio clásico (o estilo W7, que es lo que yo buscaba), encontré Classic Shell. Tiene alguna utilidad más, que no suelo instalar, como Classic Explorer, pero su Classic Start Menu se ha convertido en básico en las instalaciones de W8 en el trabajo. Es sencillo, consume poco, es gratis y no instala mierdas.

Página oficial: Classic Shell

Restaurar Menú Inicio Todos los programas en Windows 7

Si a raíz de una infección vírica se han borrado los accesos directos de Menú Inicio\Todos los programas en Windows 7/Vista y/o los iconos de acceso directo del escritorio de todos los usuarios (antiguo All Users, ahora Public), probar lo siguiente:

1) Que la carpeta AppData\Local\Temp\smtmp\1\ dentro de la cuenta de nuestro usuario (C:\Users\Usuario\AppData\Local\Temp\smtmp\1\) existe y tiene todas las carpetas y accesos directos del Todos los programas

2) Que la carpeta AppData\Local\Temp\smtmp\4\ dentro de la cuenta de nuestro usuario (C:\Users\<Usuario>\AppData\Local\Temp\smtmp\4\) existe y tiene los elementos del escritorio público.

Si es así, sólo queda restaurarlos. La forma más rápida es abrir una ventana de comando con permisos de Administrador (ojo con esto) y tirar de Xcopy:

xcopy %Temp%\smtmp\1 “C:\ProgramData\Microsoft\Windows\Start Menu” /H /I /S /Y /C

xcopy %Temp%\smtmp\4 “C:\Users\Public\Desktop” /H /I /S /Y /C

El bicho en cuestión también había hecho desaparecer todo lo existente en Users. En casos como ese es importante no dejarse llevar por el pánico. Puede haberlos ocultado o convertido en archivos de sistema. El comando Attrib es de gran ayuda en estos casos. Como antes, siempre ejecutando la consola en modo administrador.

Sincronizando el portátil y el sobremesa con SyncToy

Cuando tenía el 286 terminaba con múltiples copias de mis documentos (en aquel lejano entonces de WordPrefect 5.1) en el disco duro y en un montón de disquetes, así que me costaba Dios y ayuda dar con la versión adecuada del archivo. Ahora que uso dos ordenadores, varios discos duros externos y un puñado de memorias USB el lío es tremendo y he llegado a apañármelas para borrar los únicos que no tenían copia de respaldo. Sincronizar de alguna manera este lío de documentos, imágenes y algunas otras cosas se había vuelto una necesidad imperiosa desde la llegada de la Ono-Sendai. Hasta entonces había recurrido al Maletín presente en Windows desde tiempo inmemorial, y lo sigo usando para las memorias USB.

Ahora, a la hora de sincronizar documentos, la moda es usar un sistema de almacenamiento en la nube y poder conectarnos desde cualquier parte. Para mí este procedimiento tiene tres problemas: debo tener acceso a Internet, mis datos viajan alegremente por el ciberespacio y tengo que confiar en que la empresa que sea me siga prestando ese servicio. Así que busqué otra opción que sólo necesitara de red local, fuera fácil y gratuito.

La herramienta que he usado es de Microsoft y se llama SyncToy. Es compatible con Windows 7 y está presente en versiones de 32 y 64bits. Yo lo he usado para mantener sincronizadas las carpetas de Mis imágenes, Mis documentos y otras dos de discos duros externos entre el sobremesa y el portátil. Ha sido sencillo, rápido y cómodo, tanto configurar la sincronización como ejecutarla días después. No es una herramienta muy potente, pero me da lo que le pido.

Tenía pensado hacer un tutorial al respecto, pero resulta que es bastante popular y hay varios en la red. Os dejo este para revisar. Es breve, pero completo.

Nota final: como todo lo que sea en red tendremos que enfrentarnos a los permisos. La forma más cómoda es tener el mismo usuario y contraseña en los dos equipos. Ahorra muchos quebraderos de cabeza.

Vista es el culpable

Vista tiene tan mala fama que es tan tremendamente fácil echarle la culpa de todo… He leído en los comentarios no sé si de una entrada de Menéame o de algún blog las críticas habituales sobre UAC (ya sabéis, que si es una mierda, que si sólo sirve para fastidiar, que vaya basura hizo Microsoft, etc.) con un caso bastante habitual con programas antiguos (en caso de equipos domésticos, principalmente juegos; en este caso concreto, hablamos de una empresa y una aplicación de trabajo): el programa necesita tocar archivos (por ejemplo, de configuración, de estado, temporales…) durante la ejecución de la aplicación. Los archivos están en el directorio de instalación del programa, normalmente en Archivos de programa o en el raíz de la unidad de sistema.

El problema, claro, es que un usuario normal no puede tocar esos archivos. En XP y 2000, la solución cutre era darle al trabajador una cuenta local de administrador para que pudiera trabajar sobre esos archivos sin problema. En Vista el problema, claro, es que por mucho que un usuario pertenezca al grupo de Administradores, trabajará con permisos restringidos y, si hace falta más, se solicitará la elevación de permisos mediante UAC. Como resultado, la aplicación no funciona.

La solución, según el comentarista, fue desactivar UAC y asignarle al trabajador una cuenta de usuario administrador. Lo que me demuestra dos cosas:

1) Que esa empresa no tiene un administrador de sistemas (o “informático” a secas) que se encargue de los equipos o, si lo tiene, se quedó estancado en Windows 9x y cosas como “autoformación”, “reciclaje” y “aprendizaje” le suenan a chino.

2) Que es mucho más fácil convencer al jefe y autoconvencerse de lo malo que es el sistema operativo que de lo incompetente que es uno.

Porque si el problema era sólo ese, se soluciona igual que en las versiones anteriores de NT: dando permisos de escritura al usuario o grupo de usuarios pertinente sobre los archivos o carpetas necesarios.

Necesitando drivers para la controladora SATA y sin disquetera

Esto es un cuento viejo. Una anécdota con poca utilidad práctica. Tiene 3 años. El culpable fue el nuevo servidor de la empresa, su tarjeta controladora SATA (muy bonita ella, en su slot) y Windows 2003, sin ese driver. Me acuerdo de esto ahora porque, pese a la obsolescencia de XP, aún hay gente empeñada en instalarlo en equipos de última generación con el problema habitual: necesitamos pasarle el driver de la controladora y XP sólo lo admite por disquetera. Disquetera, disquetera… ¿Qué era eso? Vale, nos creamos el disco de instalación personalizado que integre ese driver, ya sea con las propias herramientas que nos ofrece Microsoft o, mucho más fácilmente, con nLite.

Claro, que también podemos hacerlo al estilo me_la_cargué™. Estilo Cubano:

Supongamos que la placa base de nuestro ordenador (mira que era bonito el jodido, tan negro, con sus discos hot swap) tiene conexión de disquetera. Sólo necesitamos coger la disquetera de uno de los venerables PIV de la oficina y listo.

Uhm… Vaya, hombre, la fuente de alimentación no tiene conexión para disquetera.

Bueno, pues ponemos ordenador junto a ordenador, la disquetera conectada a la alimentación de su ordenador y por el cable de datos al server. Ya sólo hace falta un disquete con el driver de la controladora, encender ambos ordenadores y tirar p’alante.

No es muy elegante, ¿verdad?

Restaurar Windows 7 a partir de una imagen de sistema III

Vamos con la prueba de fuego: la restauración. Para ello, insertamos en el lector de DVD nuestro disco de reparación, reiniciamos y cruzamos los dedos. Bueno, vale. Capturo la imagen ISO y reinicio la máquina virtual. Los experimentos, como siempre, con gaseosa. Así no hace falta cruzar los dedos.

Tras arrancar el sistema con nuestro disco de recuperación y elegir el idioma de trabajo, no encontraremos con una ventana que nos da dos opciones: usar las propias herramientas de recuperación del disco para intentar arreglar el sistema cascado o restaurar el equipo con una imagen del sistema que tengamos por ahí. Después de todo el trabajo anterior, elegiremos, claro, esta segunda opción.


Fig. 10 – Vamos a restaurar una imagen de sistema

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Windows 7 pierde la conexión wi-fi

Problema pintoresco que me pasó con mi portátil y que se ha repetido varias veces en el foro: al portátil con Windows 7, de cuando en cuando, se le va la pinza y nos deja sin conexión por wi-fi, por más que se empeñe en decir que sí que está conectado. El problema, algo tonto y de fácil solución, está provocado por el propio Windows. Básicamente, un portátil es como un submarino de la Segunda Guerra Mundial: las baterías duran poco y hay que economizar. Para ello, Windows, por defecto, le baja la energía a la tarjeta wi-fi. No sé exactamente cuáles son las consecuencias de esto, si la tarjeta pasa a emitir con menos potencia y, por ello, el punto de acceso puede no recibir la información; o al revés, la bajada de energía afecta a la recepción de la tarjeta. En todo caso, con un punto de acceso malillo (todos los routers inalámbricos que nos mandan las operadoras lo son) o una tarjeta wi-fi regularceja perdemos la señal.

La solución consiste en decirle a Windows que a la wi-fi ni la toque. Para ello, debemos ir a la configuración de nuestro plan de energía, que podemos abrir desde el icono de la batería del área de notificación (barra de tareas, abajo, derecha) o a través del Panel de Control, yendo a Sistema y seguridad y de ahí a Opciones de energía.

Dentro de esa ventana, buscaremos nuestro plan de energía y pincharemos en “Cambiar la configuración del plan”, que nos aparecerá a su derecha. A continuación, buscaremos el enlace “Cambiar la configuración avanzada de energía”, que nos abrirá una ventana nueva con mogollón de opciones. Buscaremos la “Configuración de adaptador inalámbrico” y desplegaremos sus opciones (que será sólo una: Modo de ahorro de energía). Seguramente tendremos algo como “Ahorro de energía bajo” o “Ahorro de energía medio”. Podemos probar, sobre todo para la configuración de energía con batería, si con “Ahorro de energía bajo” no falla la wi-fi. Pero, ante el más mínimo problema, marcamos Rendimiento máximo y nos olvidamos del problema.


He aquí la cuestión

Restaurar Windows 7 a partir de una imagen de sistema I

En caso de desastre del copón, la opción que tenemos en un equipo de marca con Windows preinstalado suele ser devolver al equipo a su estado de fábrica mediante la partición de rescate o los discos que hayamos creado a partir de ella. Esto supone perder nuestros datos (bueno, vale, como somos previsores los habremos sacado antes a un disco externo o algo así) y, la parte terrorífica: tener el equipo como cuando lo compramos, con toda la basura y todo el trabajo por hacer.

Si por algún raro casual el fabricante nos ha dado el disco de instalación de Windows (cada vez más raro), o por la razón que sea (equipo clónico comprado en tienda, Windows comprado o adquirido aparte) lo tenemos, podemos intentar reparar la instalación, reinstalar, formatear y reinstalar… Pero como ahora mismo, que lo que más se compra son equipos de marca, no es el caso habitual, no entraré en ello. De todas formas, salvo en el primer caso, tendremos que reinstalar todo de nuevo (instalar un sistema operativo, ya sea Windows o Linux, es un verdadero suplicio) y habrá que poner nuestros datos a resguardo antes de hacer nada.

Teníamos otra opción, más cómoda: crear una imagen del sistema, una copia exacta que podríamos restaurar en breve tiempo, de forma que tendríamos el equipo exactamente igual que el día que hicimos dicha imagen. Estas imágenes se hacían y se siguen haciendo con aplicaciones de terceros: Norton Ghost, Acronis True Image, Partimage… El problema de estos programas es que suelen ser de pago (el único que conozco gratuito es Partimage y nunca he conseguido hacerlo funcionar con particiones NTFS). El problema añadido ahora (y eso no puede evitarse) es que las imágenes nos van a salir bien grandes: ¿cuánto ocupa nuestra unidad de Windows? Entre Windows, aplicaciones y datos, un buen número de gigas, sin duda.

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