Oh, cielos

Acabo de instalar en el curro la versión de prueba de VS2012. He conseguido convencerles de que VB Express no da más de sí y necesito algo más “tocho” (es totalmente cierto) y la duda está entre VS2010 y la nueva versión que sale estos días. La primera intención sería tirar por VS2012 si no da problemas con la conversión y compilación de las aplicaciones que estoy desarrollando. Desde VB2005 he ido cambiando de versión tan pronto me era posible. Pero esta vez…

En Visual Studio 2010 teníamos un esquema de colores que delimitaba muy bien las áreas de trabajo y la ventana o pestaña activa. Los iconos eran fácilmente reconocibles por su color antes incluso que por su forma (por ejemplo, amarillo para datos o carpetas… cosas así).

En VS2012, no. Toda el área de trabajo es gris sucio o gris oscuro. Todos los iconos son en blanco y negro, con pequeñas (pequeñísimas) notas de color plano. Si no fuera por esas notas de color disperso y la nitidez del texto y grises, me parecería estar frente al viejo Mac de mi tío, allá cuando mi padre y yo tirábamos de MS-DOS 4.01 y lo de la Multimedia sonaba a cosa futurista.

Menos mal que el código mantiene sus colores. Imagino que eso ha sido una exigencia de los desarrolladores frente al bello monocromo minimalista que proponían los diseñadores. Un poco en plan “si trabajamos con VB4 y 5, a esto sobrevivimos”.

No entiendo ni entenderé ese minimalismo conceptual que nos ha caído encima con Windows 8 (y que sufrí en tiempos con Gnome, antes de huir corriendo a KDE). El sufrir con un entorno espartano y retro, como si fuera pecado que nuestras máquinas puedan mostrar millones de colores, texturas, bordes redondeados, sombras…

Visualmente, VS2012 es una rendición a los diseñadores. Sin la ayuda de contrastes, de iconos identificables y agrupables de un vistazo es cansado para la vista y para el cerebro trabajar con él.

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