Arreglado lo del descuento

No era un abono, sino un cargo. El descuento, por lo visto, ya nos lo habían hecho en las facturas del año pasado, pero como nos pasamos de consumo en algún momento, pues nos lo quitan. Porque no es mi trabajo, que si no revisaba línea por línea el contrato, a ver dónde viene eso.

Por otra parte, conseguir una respuesta nos ha llevado semana y media de correos y llamadas al departamento de atención al cliente de la susodicha multinacional eléctrica hasta que alguien se ha dignado a enterarse de cuál era el problema y darnos la respuesta. Como siempre, uno se pregunta cómo estas grandes empresas tienen tan mal servicio de atención al cliente. Podría uno pensar que, siendo habitualmente estos servicios subcontratas (“plataformas externas”) podían desde la empresa madre controlar la formación y calidad del servicio que prestan, o bien darlo con personal de la propia compañía.

Claro, que luego conoce uno a alguien que trabaja de soporte técnico telefónico para una multinacional, no sé si eléctrica o de telecomunicaciones, y se entera de que cuanto más quieren hacer bien su trabajo y dar un buen servicio al cliente, más son machacados desde arriba, mientras contemplan las barrabasadas inmunes que se cometen desde otras plataformas.

La culpa es de ellos, por querer hacer bien su trabajo. Si quieres hacer bien tu trabajo este no es tu país. Si te preocupas de dar una atención de calidad, de hacer un producto de calidad, o eres tu propio jefe o más te vale buscarte la vida en el extranjero. Aquí es como en “La última cruzada”: sólo el mediocre pasará. Todo mi respeto, admiración y gratitud para todos aquellos que, pese a sus jefes, hacen bien su trabajo, porque gracias a ellos el país avanza tambaleándose en lugar de desplomarse como un muerto.

PD: sé que hay empresas que se salvan de la quema, y me encantaría trabajar en alguna de ellas antes de que la mediocridad acabe conmigo.

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